CAMBRIDGE, REINO UNIDO/ SALUD DIGITAL.- Investigadores de la Universidad de Cambridge han presentado un avance tecnológico que promete transformar la rehabilitación de personas con secuelas graves tras un accidente cerebrovascular.
Bajo el nombre de Revoice, se trata de un dispositivo portátil en forma de collar flexible que combina sensores ultrasensibles con inteligencia artificial para decodificar señales de voz y estados emocionales.
Según explican los investigadores, este sistema permite que pacientes con dificultades severas en el habla, una condición conocida como disartria, vuelvan a comunicarse de manera natural y fluida en tiempo real.
La disartria afecta a casi la mitad de las personas que sufren un ictus, debilitando los músculos de la cara, la lengua y la garganta. Esta afección no impide que el paciente sepa exactamente lo que quiere decir, pero sí rompe la conexión física necesaria para articular frases completas, limitándolos a sonidos inconexos o palabras aisladas.
El profesor Luigi Occhipinti, líder de la investigación en el Departamento de Ingeniería de Cambridge, destaca que esta desconexión genera una frustración profunda tanto en los pacientes como en sus familiares, ya que el proceso de recuperación tradicional a través de la logopedia suele ser extremadamente lento y costoso.
A diferencia de las tecnologías actuales, que a menudo dependen de implantes cerebrales invasivos o sistemas de seguimiento ocular que obligan a escribir letra por letra, Revoice funciona de manera externa y orgánica. Más concretamente, el collar captura las vibraciones sutiles de los músculos de la garganta y el ritmo cardíaco del usuario.
Estos datos son procesados por dos agentes de inteligencia artificial: uno se encarga de reconstruir palabras a partir de fragmentos de habla apenas articulados, mientras que el otro interpreta el estado emocional y el contexto ambiental, como la hora del día, para convertir expresiones cortas en oraciones completas y con sentido.
El collar captura las vibraciones sutiles de los músculos de la garganta y el ritmo cardíaco del usuario
En un ensayo preliminar con pacientes afectados por disartria, el dispositivo demostró una precisión asombrosa, registrando una tasa de error de palabras de apenas el 4,2%. Un ejemplo del potencial de esta tecnología se observó cuando un usuario intentó decir "Vamos al hospital", al detectar un ritmo cardíaco elevado y procesar la información temporal, la IA expandió la frase a una expresión mucho más humana y descriptiva: "Aunque se está haciendo un poco tarde, todavía me siento incómodo. ¿Podemos ir al hospital ya?". Este nivel de interpretación permitió que la satisfacción de los pacientes en el estudio aumentara en un 55%.
Los resultados, publicados en la prestigiosa revista Nature Communications, abren una puerta a la esperanza no solo para supervivientes de accidentes cerebrovasculares, sino también para quienes conviven con el párkinson o enfermedades de la neurona motora.
Los investigadores ya están organizando estudios clínicos más amplios en Cambridge para perfeccionar el sistema. El objetivo final es devolver la independencia y la dignidad a los pacientes, permitiéndoles participar de nuevo en las conversaciones cotidianas de forma autónoma y sin las barreras físicas que antes se lo impedían.
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